Enseñar y aprender en la cultura digital

De Aprendices - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0
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En la actualidad, la irrupción de internet, las TIC y los dispositivos móviles, han reconfigurado la “situación de clase” y el “acto pedagógico”. Las situaciones de enseñanza y de aprendizaje, si bien son dialécticas y complementarias, no son causales. Pueden darse situaciones de enseñanza y aprendizaje, y puede existir aprendizaje sin enseñanza; en la práctica también puede que el docente enseñe y, no necesariamente el alumno aprenda. Esto cobra mayor relevancia, desde que el docente dejó de ser el centro de información y se desplazó (o debería hacerlo) hacia un rol de tutor, guía y facilitador en el proceso de aprendizaje del estudiante. Mientras que el alumno abandonó el rol pasivo y estrictamente receptor de conocimiento, por uno más activo y comprometido con la apropiación y generación de conocimiento genuino y propio (aprendizaje significativo, Ausubel), y donde aprende en cualquier lugar y momento (aprendizaje ubicuo, Cope y Kalantzis, y Burbules), y no necesariamente en la escuela. El aprendizaje memorístico y repetitivo ya no desarrolla competencias o habilidades útiles en la cultura digital, donde es necesario desarrollar una ciudadanía participativa, habilidades para resolver problemas, y competencias en el manejo de la información. Internet y las TIC, son herramientas para aprender con ellas y no de ellas, entendiendo que el aprendizaje es cuestión de personas, no de máquinas.
Los docentes, como protagonistas de la revolución cultural que estamos transitando, tienen por delante grandes desafíos y exigencias. Por un lado, recuperar el prestigio y atractivo de la escuela como institución, y por otro lado, reflexionar e innovar sobre las propias prácticas y metodologías aplicadas, para mejorarlas y crecer profesionalmente.
Una escuela que regula o prohíbe el acceso a internet y uso de dispositivos móviles, proyecta en el alumno la imagen de un lugar que no lo representa, ni se identifica, y que no quiere estar, porque está disociado del mundo real. "De esto, los chicos aprenden que la prioridad fundamental de la educación formal no es volverlos competentes digitalmente sino “protegerlos” del contenido inapropiado y de predadores virtuales.” (Hartley, 2009:130).
Los estudiantes que hoy están en la escuela secundaria, son los denominados “Generación Z”, y son los primeros nativos digitales que crecieron en un contexto donde la tecnología ya estaba muy avanzada. Durante su infancia y adolescencia, fueron estimulados y expuestos a contenidos culturales que se transmiten en formato multimodal (audio, video, textos), que originó el desarrollo de habilidades de lectura y escritura diferentes a las reconocidas por la escuela; al mismo tiempo que, incorporaron el multitasking (multitarea), es decir, hacer varias cosas al mismo tiempo, pero imposibilitados de mantener la atención prolongada sobre una situación determinada.
Sin embargo, esta categorización no los convierte en alfabetizados “digitalmente”, y mucho menos “analógicamente”; básicamente porque son mayoritariamente “consumidores”, “usuarios”, y no productores de contenido. La lectura y escritura en ambos entornos (analógico y digital), es uno de los mayores desafíos que enfrenta el docente y la escuela.

Incluir la “curación de contenidos” en la planificación, es sumamente importante y necesario, ya que activa la revisión de la escritura y las consignas, al mismo tiempo que, conduce a la búsqueda, clasificación, y selección de fuentes de información para abordar las actividades a desarrollar. Existen diversas herramientas para asistirnos en esta tarea, especialmente las “pizarras digitales”, como padlet, que constituyen un soporte eficaz para clasificar diferentes recursos multimedia y presentarlos al alumno de una forma muy organizada y estéticamente agradable; evitando que el alumno se pierda en el universo de internet y pueda navegar, e interactuar con la pizarra digital de manera segura hasta tanto y cuanto desarrolle criterios de clasificación y organización de la información. Y que por otro lado, sean insumos para activar la escritura.
La escuela, como institución, atraviesa un cambio de paradigma impulsado por varios factores externos. Por un lado, la revolución tecnológica ya mencionada, que le quitó el papel preponderante de legitimación del saber. También, por el marco legal en Argentina, específicamente la Ley N° 26.206 que establece la educación secundaria como obligatoria e inclusiva. Y por las grandes contribuciones en el campo de la Didáctica y la Psicología Educacional, que aportaron teorías, metodologías, modelos, enfoques y métodos, sobre los procesos de aprendizaje y de enseñanza. Por ejemplo, “Inteligencias Múltiples” (Gardner), ZDP - Zona de Desarrollo Próximo y Potencial (Vygotsky), “Aprendizaje por Descubrimiento” (Brunner), entre otros.
Los EVA (Entornos Virtuales de Aprendizaje), están al servicio para auxiliarnos en lo que respecta a la personalización y ampliación de los tiempos y espacios para el aprendizaje. Atendiendo los diferentes ritmos de aprendizaje, las múltiples inteligencias, y fomentando el aprendizaje significativo.

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